sábado, 13 de diciembre de 2008

Política empresarial y su desarrollo

La dimensión corporativa constituye el fundamento para el diseño de la política empresarial, en particular en lo que afecta a la política económica de la empresa, esto es, al desarrollo de los criterios y normas por los cuales se asignan los recursos disponibles en esa empresa.

Todos los conocimientos de la política de la empresa como ciencia, así como toda la disposición de destrezas en el aprendizaje, en el manejo de la dirección de recursos y de hombres, sirven para definir las políticas empresariales de la empresa.

Así, toda la política empresarial, como diseño de la asignación de los recursos, descansa, por tanto, en la definición de la institución, de su filosofía y de su cultura empresarial, así como en su estrategia, con el fin de poder establecer los criterios de gestión empresarial.

Por tanto, la política empresarial es resultado de la dimensión corporativa de la empresa, a su vez constituye la base para la definición de los criterios que permitan signar de manera coherente los recursos en las distintas funciones y áreas de la institución empresarial.
























Toda definición de la política empresarial, como de los correspondientes procesos de decisión, se configura bajo tres componentes:

El componente político institucional, que implica la aplicación de criterios de racionalidad político-institucional, en el sentido de definir los objetivos que quieren alcanzarse en esa institución, tanto del punto de vista de la institución como corporación, o conjunto de personas, y desde el punto de vista de los distintos individuos que componen la misma. Se trata de una valoración político-institucional que se integra en los procesos de decisión.

El componente económico significa la aplicación de los criterios de racionalidad económica y constituye la base de la política económica de la empresa que busca la asignación eficiente de los recursos desde el punto de vista de:

- costes
- actividades,
- elección entre los distintos posibles cálculos alternativos.

Con lo cual, la valoración económica es un segundo elemento que define las decisiones.

En tercer lugar, tiene que considerarse el componente ético-social. Mediante la aplicación de valores éticos y sus correspondientes normas se trata de lograr la eficiencia social, con el menor coste de coordinación social entre los distintos grupos internos o externos a la empresa a la hora de configurar las políticas económicas de la empresa.

Esta valoración ético-social tiene que estar también integrada en las decisiones que se adoptan en la empresa.
























Por tanto, la racionalidad de los procesos empresariales, constituye siempre una referencia relativa en función de los criterios que definen los procesos empresariales, esto es, la racionalidad política, con respecto al objetivo institucional que busca esa empresa, y la racionalidad económica que busca los objetivos económicos que quieren alcanzarse. La racionalidad es siempre un valor relativo con respecto a los objetivos institucionales, económicos y éticos, y genera la dimensión que afecta a la interpretación de hombre dentro y fuera de la propia empresa.

Así las decisiones en materia de política empresarial, en los diferentes niveles de la organización de la empresa, deben considerar siempre estos tres criterios de tipo institucional y ético-social, aunque también en los diferentes niveles de desarrollo o aplicación de los procesos deben considerarse los mismos.

Consiguientemente, en el conjunto de todos los procesos y en su diseño el peso de la dimensión institucional y de la ético-social son referencias muy importantes que contribuyen y deben contribuir a la eficiencia económica en un sistema abierto y competitivo.

Así la única forma de reducir los costes de coordinación es buscando, a través de la institución, una convergencia de intereses que permita lograr la eficiencia económica que solucione los conflictos de intereses de entre los distintos grupos.

La recuperación de la institución, como referencia para el diseño de la política empresarial, y de las políticas funcionales de los recursos humanos, producción, etc., constituye, sin duda, la base y el resultado de esta nueva concepción de la empresa como corporación.


Fuente:
Introduccion a la Economia de la empresa
Santiago Garcia Echevarria

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